| -¿Qué horas son estas de llegar con el alma rota?
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| -Lo siento madre, ayer estuve por Venecia
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| Sus ojos, libertad, hicieron volar el tiempo
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| Y aunque quise perder el tren ella me trajo a mi hora
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| Nunca sabré si ella me quiso
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| Sólo comprometida con el miedo al compromiso
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| Nunca la no acción implicó una acción tan grande
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| La sublimación de mis castillos en el aire
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| Que duro baile me ha tocado en realidad
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| Danzando entre las hipótesis que hacen mi dualidad
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| Artista vocacional, ovacionado por el palco
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| Y autista emocional, irracional por tus encantos
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| No quiero pensar que mí serás como cicuta
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| Solo estoy buscando hechos que me lo discutan
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| Entre cervezas hay certezas absolutas
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| Pero sólo somos números enteros que permutan
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| Bebiendo 507 en Tántalo
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| Yo sigo siendo un niño
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| Y tú, cariño, estás de escándalo
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| La victoria se consigue, no se intenta
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| Y que me parta un rayo si dejas de ser mi tormenta
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| Escribirte es lo único que me funciona
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| Y eso que nunca he sido de los que abandonan
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| Ainhoa, perdona
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| Pero el acto de amar es un reflejo del caos que supone ser persona |
| Puto caos que no me deja ser persona
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| Hay grietas en las carreteras que unen mis neuronas
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| Fui el lienzo donde dibujaste el árbol de la vida
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| Que ahora dan frutos que desprenden aroma perdida
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| Maldita pédida, buscada y adictiva
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| Por poetas que imaginan una realidad nociva
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| Pero yo no soy artista, soy producto de su testa
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| Y mis lágrimas han sido su mejor obra maestra
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| Espero que estés orgullosa de esto
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| Pues tú eres la única causa del manifiesto
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| La llamada filas de amantes de la caída
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| Que progresan en la vida mientras lamen sus heridas
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| Inmaduros, infelices y carentes de autoestima
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| Que todavía sonríen cuando se miran…
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| Nunca salgas de mi vida
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| No, nunca salgas de mi vida
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| Hay almas que una vez unidas no consiguen separarse jamás
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| Tiemblo con sólo mirarla
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| Algún vahído su mirada me logró atravesar
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| Dijimos de saltar y la caída es sólo un síntoma más
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| Porque los locos sí sabemos amar
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| Y aunque no quiera soltarla
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| Sé que he de hacerlo, porque si tiene que ser, volverá
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| ¿Y qué es la felicidad? |
| Preguntas tú
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| No más que la ausencia de drama |
| Desayuno en la cama, desgana y caras heladas
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| Imaginar algo mejor asomados por la ventana
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| Hay carteles en la avenida
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| De busca y captura, para tu mirada perdida
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| Te sientes tan sola por Alicante
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| Todos perdidos en el camino del diamante
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| Hay fuego en tus ojos, poesía en mis labios
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| Y ninguno tiene el valor de vivir otro verano
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| No escribo nuestra historia, la plasmo en un cuadro
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| En el desván de tu memoria quedará colgado
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| Las estrellas fueron fuegos en el acto
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| Y el banco de tu parque el palco de un teatro
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| Dime cómo escapar de este sin sentido
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| Si todavía sonrío cuando te miro
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| Hay almas que una vez unidas no consiguen separarse jamás
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| Tiemblo con sólo mirarla
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| Algún vahído su mirada me logró atravesar
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| Dijimos de saltar y la caída es sólo un síntoma más
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| Porque los locos sí sabemos amar
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| Y aunque no quiera soltarla
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| Sé que he de hacerlo, porque si tiene que ser, volverá
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| A través del vidrio de sus ojos empapados me miró
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| Desprendiendo amargura en su tono me preguntó
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| Que si la dejaba para conseguir inspiración… |