| Domingo de otoño, 9 de la noche
|
| Sentado en mí cuarto y pensando
|
| Lo que el tiempo esconde
|
| Mirando las fotos, leyendo tus cartas
|
| Gritando tu nombre
|
| Domingo de otoño, 9 de la noche
|
| Hace un momento me has llamado
|
| Después de tantos años
|
| Quizá tu conciencia y mi paciencia
|
| Se han vuelto aliados
|
| Me dices que en este momento
|
| Quisieras estar aquí
|
| A mi lado, a mi lado…
|
| Y yo, que hasta sonrío
|
| Por no empezar a llorar
|
| Has tenido tanto tiempo
|
| Y no has querido regresar
|
| A buena hora, vienes a decirme
|
| Que yo soy esa persona
|
| Que ha sabido darte lo que el corazón no borra
|
| Ahora te equivocas a buena hora
|
| Vienes a curar el alma que dejaste rota
|
| Y a cambiar mi vida porque ahora se te antoja
|
| A buena hora…
|
| Domingo de otoño, 9 de la noche
|
| La madre experiencia me ha dicho
|
| Que ya no me conforme
|
| El tiempo y los años colocan
|
| A uno donde corresponde
|
| Lo que nace puro
|
| También se corrompe
|
| ¿Y tú, como te atreves otra vez
|
| A dar marcha atrás?
|
| Has tenido tanto tiempo
|
| Mejor te quedas como estas
|
| Permite decir… que A buena hora
|
| Vienes a decirme que yo soy esa persona
|
| Que ha sabido darte lo que el corazón no borra
|
| Ahora te equivocas a buena hora
|
| Vienes a curar el alma que dejaste rota
|
| Y a cambiar mi vida porque ahora se te antoja
|
| A buena hora…
|
| (Gracias a Carlos por esta letra) |