| Caminé sobre el fuego a tu lado
|
| Me entregué como un ciego de la mano
|
| Fuiste tú como hielo en mis pies ya cansados
|
| Y yo no supe verlo
|
| Yo sé muy bien que en tus planes no existo
|
| No hay nada que esconder
|
| Quédate, sólo un minuto entre los dos será eterno
|
| Mírame, no digas nada, abrázame en silencio
|
| Si quieres huir después, yo no te seguiré
|
| Quédate, aunque no hay nada entre tú y yo
|
| Dame un minuto sin dolor
|
| Dame un minuto sin dolor
|
| Descubriste en mis ojos mil tormentas del pasado
|
| Y encontré que los tuyos me miraban como extraño
|
| Fueron noches enteras esperando
|
| Tu paciencia expiró
|
| Yo sé muy bien que en tus planes no existo
|
| No hay nada que esconder
|
| Quédate, sólo un minuto entre los dos será eterno
|
| Mírame, no digas nada, abrázame en silencio
|
| Si quieres huir después, yo no te seguiré
|
| Quédate, aunque no hay nada entre tú y yo
|
| Dame un minuto sin dolor
|
| Dame un minuto sin dolor
|
| Yo sé muy bien que en tus planes no existo
|
| No hay nada que esconder
|
| Quédate, sólo un minuto entre los dos será eterno
|
| Mírame, no digas nada, abrázame en silencio
|
| Quédate, sólo un minuto entre los dos será eterno
|
| Mírame, no digas nada, abrázame en silencio
|
| Si quieres huir después, yo no te seguiré
|
| Quédate, aunque no hay nada entre tú y yo
|
| Dame un minuto sin dolor
|
| Dame un minuto sin dolor
|
| Dame un minuto sin dolor |