| Rebelde, hijo desobediente
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| A los 10 años se marchaba
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| Dejó a su madre llorando
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| Salió de su pueblo, no le importo nada
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| Navegando en la calle tuvo amistades, igual que rivales
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| Como te cambia la vida
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| Cuando te falta tu padre
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| Portaba pistola en cinto
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| Montado en su cuaco, gustaba pasearse
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| Tenía fama de enamorado, y como su viejo, no supo rajarse
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| Se fue para la frontera
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| Empezó a moverse fuerte
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| De coyote fue valiente
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| Cruzó a su familia muy inteligente
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| Y hasta fue pasando uno que otro paquete
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| Dinero no cae del cielo
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| Hay que buscarlo y más en este ambiente
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| Ay nomás, señores
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| Por unas rencillas viejas
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| Cayo detrás de las rejas
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| Una cárcel del estado
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| Quería procesarlo, pero qué sorpresa
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| No se le comprobó nada
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| Nomás porque el pollo es de buena cabeza
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| Muchas veces reto a la muerte
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| Y un tiro se dio en el rostro
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| Unos lo daban por muerto
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| Otros ya sabían que el viejo es de oro
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| Inexplicable era el caso
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| Pero una vez más, se les salvaba «El Pollo»
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| Ojo de agua de solano
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| Si vieras cómo te extraño
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| Qué bonito mi San Luis
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| El día que me muera, me entierran ahí
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| Nomas 50 pedí, y a medio pilón, todavía andamos aquí
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| Solo una cosa les pido
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| Volver a mirar mi hija
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| La que deje allá en la veinte
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| Quisiera abrazarla, la traigo en la mente
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| Y en mi corazón siempre ha estado presente
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| Que me toquen los dos vicios
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| Veinte mujeres de negro
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| Aquí les dejo el saludo
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| Porque el pollo pudo y va seguir pudiendo
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| Armas, tequila y mujeres, bonitos placeres y yo me di gusto |