| Qué caro les ha costado a los causantes que me condenaron
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| Nomás los recuerdos de diez comandantes que mal me jugaron
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| Recuerdo mi rancho, mi lindo ganado, mi viejo caballo
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| Aquella viejita que con toda el alma de veras la extraño
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| Mis viejos amigos
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| Mi gente, mi equipo
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| Mi hermano querido, mi cuerno de chivo
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| Don Caro Quintero, hijo de Don Emilio
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| Humilde cobija del rancho La Noria de Badiraguato
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| Mi pelo blanqueado se ven las arrugas, mas no son en vano
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| Filoso el colmillo de las experiencias que el tiempo me ha dado
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| Y recuerdo a mi socio de tantos negocios Don Félix Gallardo
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| Búfalo, Chihuahua, La Perla mi plaza
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| Allá en Costa Rica tuve muchas citas
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| Y lo enamorado eso no se me quita
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| No miento, he llorado, soy hombre y es fuerte lo que yo he pasado
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| Lloro por mi gente, a los que la muerte se los ha llevado
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| Con los presentes el Mayo y su gente, igual con el Chapo
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| Me toman en cuenta, y aunque estoy ausente sigue mi legado
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| El viejo Fonseca, señor de negocios, también hice paca con el Cochiloco
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| Y llevo en el alma a mis hijos que adoro
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| Cosechas y brechas de viejos caminos del fuerte destino
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| Fracasos y casos de algunos gabachos de grande prestigio
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| Seguí en la pelea como una familia en un solo camino
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| La guerra y la envidia no eran ingredientes tan reconocidos
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| Firmes en negocios, respeto a los socios
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| Lealtad y la fuerza, honor a la empresa
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| Y para matar hay que usar la cabeza |