| No te vayas aún y hazles palmas a los buhoneros
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| Que traen la talega hasta arriba de huesos
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| Que se han tirado la noche por mí, desenterrando sueños
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| Y hacen aliño si me destiño y doy el día con la letanía de mi vertedero
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| Que no me cabe debajo del sombrero
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| No te duermas en mi nana de quebranto
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| Que es el canto con el que despierta el sol
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| Llorando como un niño chico cada vez que le dedico
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| Esta sombra que me dio, donde solo cabemos los dos
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| Si me cuca un ojillo la parca yo encojo la pata
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| Pero la sonrisa siempre me delata
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| Déjame terminar de pintarle plumas a las ratas
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| Que cojan vuelo desde tu pelo
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| Donde vivimos desde que los suelos cualquier día nos matan
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| Si de ser cielo es de lo que se trata
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| No te duermas en mi nana de quebranto
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| Que es el canto con el que despierta el sol
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| Llorando como un niño chico cada vez que le dedico
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| Esta sombra que me dio, donde solo cabemos tu y yo
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| Cavé mi fosa entre tus cosas, aburrido de haber sido el que más amor te dio
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| También el que más fatiguita y palabras malditas camino del huerto
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| Sin saber si olía a muerto nuestro triste y asqueroso corazón
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| Peleándome con mi cabeza no me gana nadie
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| Le falta cordura, me sobra vinagre
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| Y mala follá, y una boquita muy bien afilá
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| Que prefiere triscar en la hierba
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| Antes que rendirle cuentas al aire
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| Si te quedas conmigo aquí, sabrás que mi palabra
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| Viste de rojo carmesí
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| Dale cordel a su trajín, saldrá de mis entrañas
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| Lo que vuelven en oro el serrín
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| O en más sangre con la que escribir |