| Al llegar al puerto subes por el barrio pescador
|
| Dejas a tu izquierda aguas sucias bajo el sol
|
| Y sobre tu cabeza chillan, dando vueltas, gaviotas que te guiarán
|
| Sólo avanza un poco más, y quizás me oigas cantar:
|
| ¿Quién me habrá robado el sol
|
| Que hoy no siento su calor
|
| Y las ropas que cubrían mi piel
|
| Han tornado desnudez?
|
| Si es que escuchas esto
|
| Habrás llegado a la plaza de La Soledá
|
| Verás a un anciano que te hará alguna indicación
|
| No le hagas caso, ello supondría un grave error
|
| Y sobre tu cabeza siguen dando vueltas gaviotas que te guiarán
|
| Atraviesa el callejón. |
| ¿Es que no oyes mi voz?
|
| ¿Quién me habrá robado el sol
|
| Que hoy no siento su calor
|
| Y las ropas que cubrían mi piel
|
| Han tornado desnudez?
|
| Cuando escuches esto
|
| Habrás llegado a la plaza de La Soledá
|
| Pero, ¿quién me habrá robado el sol
|
| Que hoy no siento su calor
|
| Y las ropas que cubrían mi piel
|
| Han tornado desnudez?
|
| Cuando escuches esto
|
| Habrás llegado a la plaza de La Soledá
|
| La plaza de la Soledá
|
| La plaza de la Soledá |