| Me contaron los del mercado que arriba, en el número 23, vive una mujer con
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| balcones rotos y jirones en la piel, y los ojos color miel
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| Y en los días de lluvia, sale a pasear hasta el banco que queda donde la
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| estación de tren. |
| Y allí canta canciones para quien quiera escuchar
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| La nostalgia que trajo desde su hogar, y la historia de una vieja manta que se
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| olvidó en aquel cajón del aparador
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| Que ocupaba la pared donde colgaban las fotos que no pudo recoger cuando tuvo
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| que salir, aquel día que no paraba de llover. |
| Y en el banco que queda donde la
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| estación de tren, ella canta canciones para quien quiera escuchar
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| Me contaron los del mercado que han puesto flores en el balcón por los hijos
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| que ella perdió, porque no tuvo tiempo de quedarse haciendo el amor
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| Alguien se lo llevó, ni una triste rosa le dejó
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| Y en el banco que queda donde la estación de tren, ella canta canciones para
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| quien quiera escuchar
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| La nostalgia que trajo desde su hogar, y la historia de una vieja manta que se
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| olvidó en aquel cajón del aparador, aquel día que no paraba de llover |