| Música: Eduardo Pereyra
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| Letra: Celedonio Flores
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| Él sabe que tiene para largo rato
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| La sentencia en fija lo va a hacer sonar
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| Así -entre cabrero, sumiso y amargo-
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| La luz de la aurora lo va a saludar
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| Quisiera que alguno pudiera escucharlo
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| En esa elocuencia que las penas dan
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| Y ver si es humano querer condenarlo
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| Por haber robado… ¡un cacho de pan…
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| Sus pibes no lloran por llorar
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| Ni piden masitas
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| Ni chiches, ni dulces… ¡Señor…
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| Sus pibes se mueren de frío
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| Y lloran, habrientos de pan…
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| La abuela se queja de dolor
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| Doliente reproche que ofende a su hombría
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| También su mujer
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| Escuálida y flaca
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| Con una mirada
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| Toda la tragedia le ha dado a entender
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| ¿Trabajar… ¿En dónde… Extender la mano
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| Pididendo al que pasa limosna, ¿por qué?
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| Recibir la afrenta de un ¡perdone, hermano!
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| Él, que es fuerte y tiene valor y altivez
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| Se durmieron todos, cachó la barreta
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| Se puso la gorra resuelto a robar…
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| ¡Un vidrio, unos gritos! |
| ¡Auxilio… ¡Carreras…
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| Un hombre que llora y un cacho de pan… |