| Música: Joaquín Mora
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| Letra: Julio Jorge Nelson
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| Hoy te evoco emocionado, mi divina Margarita
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| Hoy te añoro en mis recuerdos, ¡oh, mi dulce inspiración!
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| Soy tu Armando, el que te clama, mi sedosa muñequita
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| El que te llora… el que reza, embargado de emoción
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| El idilio que se ha roto me ha robado paz y calma
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| Y la muerte ha profanado la virtud de nuestro amor
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| ¡Para qué quiero la vida… si mi alma destrozada
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| Sufre una angustia suprema… vive este cruento dolor
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| Hoy de hinojos en la tumba donde descansa tu cuerpo
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| He brindado el homenaje que tu alma suspiró;
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| He llevado el ramillete de camelias ya marchitas
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| Que aquel día me ofreciste como emblema de tu amor
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| Al ponerlas junto al lecho donde dormías tranquila
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| Una lágrima muy tierna de mis ojos descendió
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| Y rezando por tu alma, mi divina Margarita
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| Un sollozo entrecortado en mi pecho se anidó
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| Nunca olvido aquella noche que besándome en la boca
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| Una camelia muy frágil de tu pecho se cayó;
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| La tomaste tristemente, la besaste como loca
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| Y entre aquellos pobres pétalos, una mancha apareció
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| ¡Era sangre que vertías! |
| ¡Oh, mi pobre Margarita!
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| Eran signos de agonía… eran huellas de tu mal
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| Y te fuiste lentamente, vida mía, muñequita
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| Pues la Parca te llamaba con su sorna tan fatal |