| Yo estaba tranquila; |
| aquí, pensando en ti
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| Medio distraída, hasta que te vi
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| En la foto con la que según era tu amiga
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| En la fiesta que dijiste solo hombres había
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| Yo que te creía, por eso es que no fui
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| Qué vueltas da la vida, con lo que descubrí
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| Mira qué cosas, cómo son las cosas
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| ¿De qué sirve que tengas ojos bonitos?
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| Si no ves esta belleza que perdiste frente a ti
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| ¿De qué sirve que tengas labios tan dulces?
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| Si tus besos son amargos, se gastaron por mentir
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| ¿De qué sirve que tengas bonita cara?
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| Si al final siempre la cagas cuando te sales sin mí
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| ¿De qué sirve?
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| Igual que tú, que de nada sirves
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| Bajaste de cien a cero
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| Como rayo en aguacero
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| Siempre fuiste lo primero
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| Pero me tiraste al suelo
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| Quisiste que no me enterara
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| Y te salió mal la jugada
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| No vuelvas ni me mandes nada
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| Por mí te vas a la fre—fre—fre—
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| Frénate ahí
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| Dejémoslo así
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| Mejor vete de aquí
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| No quiero nada de ti
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| ¿De qué sirve que tengas ojos bonitos?
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| Si no ves esta belleza que perdiste frente a ti
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| ¿De qué sirve que tengas labios tan dulces?
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| Si tus besos son amargos, se gastaron por mentir
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| ¿De qué sirve que tengas bonita cara?
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| Si al final siempre la cagas cuando te sales sin mí
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| ¿De qué sirve?
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| Igual que tú, que de nada sirves
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| ¿De qué sirve?
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| Igual que tú, de nada sirves |