| La última joda la paga el señor
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| Que le divierten las penas ajenas de hoy
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| La última moda la impone el señor
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| Marcándome la tendencia, demencia de hoy
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| Él tiene todo lo que hoy precisás
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| Y los infantes se parten el alma por más
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| Él te cautiva, mostrando a su Dios
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| Que no es el tuyo, pero juega para los dos
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| La última vida la pide el señor
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| Y te perdona lo malo de tu corazón
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| La última miga la roba el señor
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| Alimentando su rabia y su falta de amor
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| Esa clientela, de ciega, se da
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| Y va tragando la mierda de toda cuidad
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| Ese aparato te invita a morir
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| Y te reduce a lo simple de nunca sufrir
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| Y es así: o te rebelás o te consumís
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| Cerrando los ojos no sirve aplaudir
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| La hora del miedo parece llegar
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| Y aquí, no vale pensar
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| Y cuándo quieras soñar sólo habrá pesadillas
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| O cuándo quieras volar, quedarás de rodillas
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| Ese camino te exige mentir
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| O te reduce a lo triste de sobrevivir
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| Esa montaña se va a derrumbar
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| Encima de todo aquél que te quiera dañar
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| Y es así: o te rebelás o te consumís
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| Cerrando los ojos no sirve aplaudir
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| La hora del miedo parece llegar
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| Y aquí, no vale pensar |