| No hay nadie que de madrugada
|
| Se deslice por mi ventana
|
| Soy yo, Isa, quien te espera
|
| No hay nadie que de madrugada
|
| Bañe mis huesos con tus lamentos
|
| Que corte el viento, que escarche mi sangre
|
| No hay nadie ahí que funda
|
| Mi alma enterrada en la pesadilla
|
| Y me lleve al claro vacío donde estás tú
|
| No hay nadie que de madrugada
|
| Se deslice por mi ventana
|
| Soy yo, Isa, quien te espera
|
| No hay nadie ahí que funda
|
| Mi alma enterrada en tu memoria
|
| Y me lleve al trono vacío donde estás tú
|
| Algún día cruzaré las rías
|
| Sobre dos tablas, sin velas ni remos
|
| Soy yo, Isa, que vuelvo a casa…
|
| Y aunque yo sé que no hay nadie allí
|
| Seguiré… buscándote
|
| No hay nadie ahí que pueda
|
| Unir nuestros huesos, levante una puerta
|
| Que lleve al trono vacío donde estás tú…
|
| Algún día cruzaré las rías
|
| Sobre dos tablas, sin velas ni remos
|
| Soy yo, Isa, que vuelvo a casa…
|
| Y aunque yo sé que no hay nadie allí
|
| Seguiré… llamándote |