| Corazones perversos, de diván
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| No se atreven siquiera a contestar
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| No se acuestan con nadie
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| Por temor a que el pasado vuelva con furor
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| Y les quite el inmenso placer de desear
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| Corazones borrachos, que prometen por nada
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| Y al llegar la mañana ya no están
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| Ni siquiera espiando
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| Para ver ese almita que gime
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| Como sobrevivió
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| Quizá en algún futuro, uno esté más seguro
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| Y descubra esta gente que te roba la piel
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| Corazones absurdos, que atropellan con todo
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| Sin importar el signo, la edad, la dirección
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| Y el pellejo de uno navega sin timón
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| Creyendo que el mañana traerá la solución
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| Corazones perversos, de diván
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| No se atreven siquiera a contestar
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| No se acuestan con nadie
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| Por temor a que el pasado vuelva con furor
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| Y les quite el inmenso placer de desear
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| Quizá en algún futuro, uno esté más seguro
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| Y descubra esta gente que te roba la piel
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| Corazones absurdos, que atropellan con todo
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| Sin importar el signo, la edad, la dirección
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| Y el pellejo de uno navega sin timón
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| Creyendo que el mañana traerá la solución
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| Traerá la solución, traerá la solución |