| Angelito de canela
|
| Que bajaste hasta el valle
|
| Despertando la tormenta
|
| Te ha podido lo prohibido
|
| Ya no ves las consecuencias
|
| El deseo te desorienta
|
| Porque tú eres de todas
|
| Porque tú eres el viento
|
| Que se cuela por los rincones
|
| De los pensamientos y deseos
|
| Porque agitas las almas
|
| Y las desarmas por dentro
|
| Porque sabes dónde tocar
|
| Para erizar la piel en cada momento
|
| Angelito de canela
|
| Que en la cama blanca espera
|
| Los susurros de un amor de arena
|
| Con ojitos del color de la cereza
|
| Y esa boca que hipnotiza y embelesa
|
| ¡Ay, si te descuidas! |
| …
|
| Pierdes la cabeza porque tú eres de todas
|
| Porque tú eres el viento
|
| Ay… Ay… Te consumirás
|
| Si te deleitas en el fuego
|
| Te consumirás
|
| Angelito de canela
|
| Te conviertes en diablo
|
| El pecado te alimenta
|
| Éste es el fin de fiesta
|
| Te has pasado de la raya
|
| Sin apenas darte cuenta
|
| Porque tú eres de todas
|
| Porque tú eres el viento
|
| Que se cuela por los rincones
|
| De los pensamientos y deseos
|
| Porque agitas las almas
|
| Y las desarmas por dentro
|
| Porque sabes dónde tocar
|
| Para erizar la piel en cada momento
|
| Angelito de canela
|
| Que en la cama blanca espera
|
| Los susurros de un amor de arena
|
| Con ojitos del color de la cereza
|
| Y esa boca que hipnotiza y embelesa
|
| ¡Ay, si te descuidas! |
| …
|
| Pierdes la cabeza porque tú eres de todas
|
| Porque tú eres el viento |