| Cada día un poco más despacio
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| pero sin embargo siempre vuelvo a comenzar
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| Después de una frase bonita al oido
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| como cualquier aspirante desconocido,
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| me pongo a llorar
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| Inesperada sensación la de estar sola
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| con tanta gente alrededor
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| Lo de antes, lo de siempre, lo de ahora
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| todo junto me hace delirar
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| A borrachera diaria se me olvida que hay que regresar
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| Cuando mueren las malditas golondrinas
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| ya no vuelven nunca a la ciudad, los montones de momentos que pasé
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| contigo a solas ya no volverán
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| Cuando mueren las malditas golondrinas
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| ya no vuelven nunca a la ciudad
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| Los montones de momentos que pasé
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| contigo a solas ya no volverán
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| Es que no entiendes que en la vida princesita también hay que aprender a ganar
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| Me dijo un caballero inglés perdido en
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| Buenos Aires que ahora vive en Madrid
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| Yo le dije al invierno que en otoño
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| a algunas de ellas ya las vi pasar
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| Desnuda por la calle en primavera
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| ya no hay flores que plantar
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| Cuando mueren las malditas golondrinas
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| ya no vuelven nunca a la ciudad
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| Los montones de momentos que pasé
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| contigo a solas ya no volverán
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| Como un potro desbocado e indigente
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| denostado y sin aire ya
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| alargando hasta el máximo cada suspiro
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| en las subidas de felicidad |