| Un hombre hace siglos que dejó
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| Huella de su paso que jamás
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| Se borrara
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| Era su cantar una oración
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| Y era una canción su dulce voz
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| Al conversar
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| El hablaba sólo de amor
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| De ese amor que lleva al corazón
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| La paz del mundo nuevo del que llegó
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| Con los pies descalzos caminó
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| Y la tierra entera la cruzó
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| Y habló y habló
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| Su palabra fue la claridad
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| Que con hermosa luz nos disipó
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| La oscuridad
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| Dijo que el morir no es el final
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| Que todavía queda más allá amor
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| Inmenso amor en otra vida
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| Dio su corazón por ti y por mi
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| Y a cambio de amor le dieron hiel
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| Vino para que fueras feliz
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| Cuéntame que has hecho tú por él
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| Yo sé que un día tiene que volver
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| Para recoger lo que sembró
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| Con humildad
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| Y si el campo está sin florecer
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| Y la semilla ve que se perdió
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| El lloraba
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| Pero es tiempo aun para sembrar
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| Y hacer que viva en ti la flor del bien
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| Y así poderle dar la bienvenida
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| Dio su corazón por ti y por mi
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| Y a cambio de amor le dieron hiel
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| Vino para que fueras feliz
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| Cuéntame que has hecho tú por él |