| Presumo de ser hombre de una sola palabra
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| Soy hijo del esfuerzo y de la honestidad
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| Que no hay puerta cerrada que mi empeño no abra
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| Ni abiertas que no pueda cerrar a la maldad
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| Por presumir presumo de nidos con polluelos
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| Que han ido poco a poco aprendiendo a volar
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| Sospecho que siguiendo el rumbo de mi vuelo
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| Van dejando en el cielo estelas al pasar
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| Ser presuntuoso a veces resulta intolerable
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| A los que nunca pueden de nada presumir
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| La lluvia para todos no siempre es favorable
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| Y tampoco es posible para todos subir
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| He dejado la vida en todas las batallas
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| Las heridas más hondas las logre superar
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| Ni siquiera la envidia, la envidia canalla
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| Ha logrado un instante que deje de luchar
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| Presumo sin ambajes de darme totalmente
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| De haber hecho en mi vida caminos al andar
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| Cuando sobre mi rio no quedaban ya puentes
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| He guardado la ropa y me he echado a nadar
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| Jamás he pretendido ser más de lo que he sido
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| Mi fin ha sido siempre ser fiel a mi verdad
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| He tendido mi mano al que he visto caído
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| Cuando así lo ha mandado la solidaridad
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| A la hora del balance lo asumo todo entero
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| Sigo fiel a mí mismo, como siempre lo fui
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| Que aunque quedan recursos para empezar de nuevo
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| Porque bajar los brazos no se hizo para mí |