| Salgo de paseo
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| en mi utilitario por Madrid
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| y un Alfa Romeo
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| va chupando rueda tras de mí
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| Yo coqueteo, como es natural
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| hasta que veo en el retrovisor… ¡horror!
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| qué miedo tan mortal
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| que me persigue un orangután
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| Le doy esquinazo
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| arriesgando el tipo y el carné
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| me trago un semáforo
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| me hago sorda al pito de la ley
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| ponerme a salvo es mi mayor afán
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| miro de nuevo por el espejito… y grito
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| temblando como un flan porque me persigue el orangután
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| ponerme a salvo es mi mayor afán
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| miro de nuevo por el espejito… y grito
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| temblando como un flan porque me persigue el orangután
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| Haga lo que haga
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| me acosa el Alfa Romeo
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| Que el cielo me valga,
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| si no lo veo no lo creo.
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| Maldito mono
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| me sigue y me persigue,
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| de dónde demonios habré sacado yo este ligue.
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| Giro a la izquierda como un huracán
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| y digo «¡mierda!», pues casi me incrusto. |
| (qué susto) de frente en un chaflán,
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| y me persigue el orangután
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| Ponerme a salvo es mi mayor afán
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| miro de nuevo por el espejito. |
| y grito
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| temblando como un flan
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| porque me persigue el orangután. |