| Cientos, miles de rascacielos
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| Emergen de entre el suelo
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| Fuertes, firmes, inmensos gigantes
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| Se yerguen hacia el cielo
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| De todo lo que da esta gran ciudad
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| Yo solo cogería
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| Un pequeño rincón
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| Donde alcance el sol un rato cada día
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| Cientos, miles de líneas de piedra
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| Dibujan en la tierra
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| Carreteras por donde vuela el humo
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| Y corre el hierro
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| De todas las que dan con esta gran cuidad
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| Yo sólo cogería
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| Una sin final para poder viajar
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| El resto de mi vida
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| Contigo dormida en la almohada
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| Que mi hombro te ofrecería
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| Con tu cara en la sábana en que
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| Mi camisa se convertiría
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| Cientos, miles de rascacielos
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| Emergen de entre el suelo
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| Fuertes, firmes, inmensos gigantes
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| Se yerguen hacia el cielo
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| De todo lo que da esta gran ciudad
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| Yo solo cogería
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| Un pequeño rincón
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| Donde alcance el sol un rato cada día
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| Cientos, miles de líneas de piedra
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| Dibujan en la tierra
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| Carreteras por donde vuela el humo
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| Y corre el hierro
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| De todas las que dan con esta gran cuidad
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| Yo sólo cogería
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| Una sin final para poder viajar
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| El resto de mi vida
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| Contigo dormida en la almohada
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| Que mi hombro te ofrecería
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| Con tu cara en la sábana en que
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| Mi camisa se convertiría
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| Contigo dormida en la almohada
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| Que mi hombro te ofrecería
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| Con tu cara en la sábana en que
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| Mi camisa se convertiría |