| Como aquella luz tan incierta,
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| Tu sentirás tu estado de ánimo
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| Igual,
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| Y no puedes más
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| De los hombres que,
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| Te usan y se van
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| Y te roban de tus ojos
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| La alegría,
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| Dia tras dia,
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| Así día trás día.
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| Si las lagrimas te ayudasen hoy
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| A acabar con el dolor clavado ahí,
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| Muy dentro de ti…
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| En el cuarto 26,
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| Entre flores que no miras ya,
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| Donde tú vendes tu cuerpo,
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| Y un amor a contratiempo,
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| Entran pagan
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| Y luego se van,
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| En el cuarto 26
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| Donde siempre encuentras
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| Otro adios,
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| Y te hiere que
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| No haya cariño,
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| En las breves caricias
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| Que te dan.
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| A otro hombre oirás,
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| Sentirás llamar,
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| Insistiendo a tu puerta para entrar,
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| Y tú no abrirás.
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| Luego escaparás
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| Lejos del dolor,
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| Como pajaro que vuela en libertad
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| Tu mente se irá.
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| En el cuarto 26,
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| Entre flores que no miras ya,
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| Ves el mar y más fronteras,
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| Esperando primaveras
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| Que te tienden nuevo a armoniar.
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| Y el valor que tú querias,
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| Para irte y no volver jamás
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| A ese mundo de vida dura
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| Donde nunca hay ternura.
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| Y caminas por la playa,
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| Respirando el mar que calla,
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| Tú eres parte en su totalidad.
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| En el cuarto 26
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| En tu pelo flores te pondrás,
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| Esperando el alba de un nuevo encuentro
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| En el perfume del viento uhmm
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| En el cuarto 26. |