| Tu corazón se ha convertido en piedra
|
| La dirección de tus ojos la banqueta
|
| Y sabes bien que el acero también tiembla
|
| Y tu valor no es tan fuerte como era
|
| Cuelga ahí en la pared toda tu gloria
|
| Que sea no mas un altar a la memoria
|
| Y piensa que en el futuro hay más victorias
|
| Olvida ya el pasado y sus historias
|
| Bienvenido, amigo, a casa otra vez
|
| Recuerda que para ganar hay que perder
|
| Y aunque el Sol se apague y aunque lo bueno no dure
|
| Mientras dure, ponlo en tu cajón
|
| Y aunque no parezca y aunque pierdas la cabeza
|
| Deja a un lado todo el rencor
|
| ¡Parapaparara!
|
| El ciclo ya lo cumpliste, estás en casa
|
| Sin oro ni con bronce ni con plata
|
| Evita que tu honra apenada
|
| Convierta en derrota el mañana
|
| La línea recta te permite progresar
|
| Contrario a la forma circular
|
| Y aunque hoy te pares y aunque casi ya no aguantes
|
| Deja de en rueda caminar
|
| Y aunque siempre te rechaza
|
| Sientes que te cansas
|
| Un poco más, lo has dejado atrás
|
| ¡Parapaparara!
|
| Bienvenido, amigo, a casa otra vez
|
| Recuerda que para ganar hay que perder
|
| Bienvenido, amigo, a casa otra vez
|
| Recuerda que para ganar hay que perder
|
| Y aunque el Sol se apague y aunque lo bueno no dure
|
| Mientras dure, pon lo en tu cajón
|
| Y aunque no parezca y aunque pierdas la cabeza
|
| Deja a un lado todo el rencor
|
| ¡Parapaparara!
|
| ¡Parapaparara!
|
| ¡Parapaparara!
|
| ¡Parapaparara! |