| Ya no me quedan fuerzas para empresas vanas
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| La desilusión que emana de la gana consumida
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| La equidad de los días, la sequedad de esta rutina
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| La ausencia de experiencias sin la opción de recibirlas
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| Privado de toda alegría, mi corazón bombea y sangra
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| Y si las cosas cambian, tardan las mías
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| Ahora injurio envenenado
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| Títere del desengaño
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| Contra quienes predicaron la sanación de los años
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| Solo encuentro tristezas en refugios de certezas
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| No me alivian las mentiras con las que otros se alimentan
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| Prescindo de creencias, renuncio a esa anestesia
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| Si voy a estar muerto hazme sufrir y no me mientas
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| Se me agota la última gota de paciencia
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| Sumido en una interna eterna desavenencia
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| A veces emergen fatuos egos en carencias
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| Porque ni el mártir se sustenta sin caricias
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| Quiero dolores nuevos, que duelen menos
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| Que aquellos que yacen enquistados en mi seno
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| Mi ánima clama novedades que suplanten
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| Esta sempiterna cotidianidad hiriente
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| Jodido para siempre y desde siempre
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| Enemigo del amor no recibido
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| Envidio a lo inorgánico y su muerte |
| Pues su estado ausente no siente martirio
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| Nostalgia, esa tristeza inaprensible
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| Exceso doliente de un pasado insaciado
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| Que a las puertas semiabiertas de una memoria apegada
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| Se apersona imperativo y con reclamos
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| Hay cosas que si no me llevan a la gloria, me llevaré a la tumba
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| Cuando fallezca, ahórrense las flores y la tristeza
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| Ahórrense la asistencia, las lágrimas y el luto
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| Que este difunto no merece la atención
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| Que su cuerpo no obtuvo cuando estuvo vivo
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| Váyanse ya, y sin pagar la cuenta
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| Mi inexistencia no se apena por un nicho
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| Ansiedad, hipocondría, y malestares:
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| Sepultureros de toda paz y sosiego
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| Ya no sé si es paranoia o realidad
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| Me la ha vuelto a jugar el miedo al miedo
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| Los recuerdos me persiguen como sombras
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| Soy una amalgama de ilusiones rotas
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| Hay circunstancias que no perdonan
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| Hay heridas que con los años empeoran
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| Ojalá pudiese creer en tus dioses
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| Culpar al demonio de mi infortunio
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| Acobijarme en la cálida idea de un cielo
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| Por el que valga la pena haber sufrido
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| Hay anhelos aspirando ser momentos |
| Hay pérdidas que esperan a que las resarza el tiempo
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| No hay magnitud que mida este dolor intenso
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| Ni palabras ni versos que definan esto
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| Confiaba en que las cosas mejorasen, pero no
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| Ya he intentado todo amago de encontrar la solución
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| Que quisiera suicidarme tal vez sería lo mejor
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| Lo malo es querer vivir y estar en esta situación
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| Quiero dolores nuevos, que duelen menos
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| Que aquellos que yacen enquistados en mi seno
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| Mi ánima clama novedades que suplanten
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| Esta sempiterna cotidianidad hiriente
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| Jodido para siempre y desde siempre
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| Enemigo del amor no recibido
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| Envidio a lo inorgánico y su muerte
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| Pues su estado ausente no siente martirio
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| Libre en sueños, sin ellos presidiario
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| Soñador lúcido, vividor desquiciado
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| Me recreo en fantasías y me evado;
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| Embustero, artista del autoengaño
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| Bendigo mi libertad onírica
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| Como el tetrapléjico cuando vuela y camina
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| Sólo en ella me siento con valentía
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| Sedado en la normalidad mental de una utopía
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| Quiero dolores nuevos, que duelen menos
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| Que aquellos que yacen enquistados en mi seno |
| Mi ánima clama novedades que suplanten
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| Esta sempiterna cotidianidad hiriente
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| Jodido para siempre y desde siempre
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| Enemigo del amor no recibido
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| Envidio a lo inorgánico y su muerte
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| Pues su estado ausente no siente martirio
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| Jodido para siempre y desde siempre
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| Enemigo del amor no recibido
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| Envidio a lo inorgánico y su muerte
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| Pues su estado ausente no siente martirio
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| Jodido para siempre y desde siempre
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| Enemigo del amor no recibido
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| Envidio a lo inorgánico y su muerte
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| Pues su estado ausente no siente martirio |