| En torno a ti, mirando atrás se va quedando la ciudad
|
| Las casas bajas distanciándose, y el aire cambia ya
|
| Huir ahora es una idea… entre ese cielo escaparías
|
| Pero el dolor acelerándose… corre más que tú
|
| En cada curva, en cada edad… te espera allí, siempre estará
|
| Elige a las personas frágiles… a las fuertes no
|
| Y así vas pensando tú
|
| Que el resto no cuenta ya
|
| No vale un adiós, la noche es testigo
|
| Que la vida es reencontrarse, amigo mío
|
| Y tu dolor se queda ahí… hurgándote en el alma así
|
| Decides detenerte rápido… buscando una razón
|
| Ves tus derrotas frente a ti… y tus fracasos puedes revivir
|
| Mas te rebelas defendiéndote… tan sólo a ti
|
| Y así vas pensando tú
|
| Que el resto no cuenta ya
|
| No vale un adiós, la noche es testigo
|
| Porque el alba vuelve siempre al mismo sitio
|
| Y la vida es reencontrarse, amigo mío
|
| Que la vida es reencontrarse, amigo mío
|
| Y ahora el tiempo sigue al tiempo
|
| Y una cita sale a tu encuentro
|
| Nunca llegues con retraso
|
| Que tu vida… te espera ya
|
| Oh… ya, oh… ya
|
| Y es que así vas pensando tú
|
| Que el resto no cuenta ya
|
| La noche será… un sueño, una idea
|
| Un pasillo que discurre entre dos días
|
| Del pasado a lo que queda todavía
|
| Porque el alba vuelve siempre al mismo sitio
|
| Y la vida es reencontrarse, amigo mío |