| Hay días en los que la vida se llena de porqués,
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| la esperanza se preocupa por quererlos resolver,
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| desconfías de la gente, del amor y piensas que
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| no es posible que se sufra más que tú.
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| Y esos días tú te rindes al mundo en torno a tí,
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| para no sentir el miedo del valor que no se ve,
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| y te sientes tan perdida que ya no puedes más,
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| sin la fuerza que te da la vida.
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| Busca una salida, un mañana que
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| cure las heridas que hay dentro de tí,
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| lucha por vivir, con ese valor que no se ve.
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| Equivocarse nunca importa, vuélvelo a intentar,
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| si una puerta se te cierra, otra puerta se abrirá,
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| lo que en realidad importa es no renunciar jamás,
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| pues tal vez estés a un solo paso…
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| Busca una salida, un mañana que
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| dé una nueva vida a todo el mundo que
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| luchará con fe, con ese valor que no se ve.
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| Por todos ellos, échale valor,
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| por quien lo pierde y lo va buscando,
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| por los que se sienten tan mal como tú,
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| por esos que esperan sin desesperar, como tú
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| Busca una salida, un mañana que
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| dé una nueva vida a todo el mundo que
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| sólo por dolor no se pierda en el camino.
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| No te rindas nunca, busca en tu interior.
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| Busca la salida, el mañana que
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| vuelves a tener dentro del valor que no se ve. |