| Scion a la caza de su electorado
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| Falso y devoto alaba a la familia
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| El niño es el miembro menos dotado
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| La raza es la maravilla vulgar
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| De un día que serpentea en odio y ladra
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| Entre la gente común hasta el atardecer
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| Y el sol que cambia de rostro
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| El telón cae sobre un círculo mentiroso
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| Pero la oscuridad aquí quería revelar ganancias.
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| Un himno a la familia piadosa y devota.
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| Encontrado consumiendo noches alquiladas
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| Y qué ira y burla puso en marcha
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| La insolencia que nos contamina el día
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| Está enterrada en una vigilia clandestina
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| Pero el hecho se dio a conocer
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| Del destino y su dolor drástico
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| La noche aturdió al devoto
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| Salvado en el tiempo de su malor empapado
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| Y cuando se reanudó su campaña
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| Escondió su deseo oscuro y nocturno
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| Sin vergüenza ante el pueblo rendido
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| Para confundir su cara desde atrás
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| Pero pronto se filtró otra noticia
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| Las arcas del partido ahora están vacías
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| Y lo que se derrumba son historias desnudas
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| De un racismo siniestro y bailes que suben
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| Conservar en ampolla que lo encierra
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| Mientras el piadoso enfermo y la musa huyen
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| Señor ten piedad
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| Si encuentran mi camino absurdo
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| Después de años y más años
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| Para hablar de un caciurdo
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| Pero es la triste noticia
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| De manera contraria
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| Que muerde el tiempo a bocados
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| Empuje el calendario hacia atrás
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| ¿Qué es el día y qué es la noche?
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| donde esta su hipocresía
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| En una historia como muchas otras
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| Hijo de un tiempo que no pasa
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| Es la historia de un día triste, en su juego intolerante
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| Y una noche se mantuvo vivo, milagrosamente por un cuidador
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| Y ustedes señores no me malinterpreten
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| No me divierto riéndome de las desgracias ajenas
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| Me centro en la enseñanza más humana del gran poeta.
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| Para hacer que los cobardes en su firme represalia |