| Desde que recuerdo, todos los ojos están quemados de ira
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| Desde que recuerdo, cada mano ha estado manchada con crimen
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| Desde que recuerdo, cada palabra está llena de mentiras
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| Desde que recuerdo, cada paso ha sido un riesgo
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| Hemos sido los alquimistas del odio
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| La gran búsqueda violenta de una liberación reluciente
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| ¡La muerte, el miedo y la ira son la receta perfecta!
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| Me he caído y me he arrastrado a través de las eras en ninguna tierra
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| Ciego, sofocado por la vida sumisa
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| El letargo prolongado crece como una garra
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| Entonces engendra ira, corta los lazos
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| El enjambre humano lleno de púas, pican sin piedad cada vez
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| Entré en el orden de este mundo severo
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| Crié mi ira, mi brazo dormido
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| Esculpida en la espeluznante fragua de mis miedos
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| La mente acosada llegó a la esfera de la oscuridad.
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| La furia interior ganada con cada herida
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| La mecha latente, la bomba adentro
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| Lentamente entro en el suelo frágil
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| La cordura se opone a la ira
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| Me estoy acercando a la línea de la ira
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| Más cerca que nunca de saciar las ganas
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| Mirando con curiosidad lo que está más allá de la línea
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| Demasiados años, demasiadas cicatrices...
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| La espera sin sentido solo abre el apetito
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| Pecadores, los malditos, llamando tentadoramente mi maldito nombre
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| Solo unos pocos pasos hacia adelante para sentirse liberado
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| ¡Solo un par de movimientos para despertar a la bestia!
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| Más cerca que nunca, más cerca del infierno
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| Camino hacia la sombra, el valle de los condenados |