| Rara vez veo tu rostro amable, tus formas encantadoras
|
| Los lugares y los sonidos que viví cuando estabas allí
|
| Y me hablaste a los ojos y llenaste el vacío en mi cerebro
|
| Fui frágil y me sentí por un tiempo como en un refugio
|
| Y sabes cuando lloro y cavo dentro de mí
|
| Entonces busco los momentos en que yo vivía,
|
| Encontrando cada palabra tragada por una cuestión de orgullo,
|
| porque solo ahí te encuentro
|
| Y ahora me acuerdo de traerte de vuelta,
|
| Recuerdo las historias y el moretón en mi mano,
|
| Para contarte más sobre mí
|
| Por el tiempo que tuviste a mi lado.
|
| Así que continuando y golpeando mi cabeza me di cuenta
|
| Esa frialdad es un arma que no puedes negar,
|
| porque mientras pierdes tu tiempo para obtener tu propia integridad,
|
| Erosiona tu humanidad
|
| Lo hace despacio, lo hace desde dentro.
|
| Y sabes cuando lloro y cavo dentro de mí
|
| Entonces busco los momentos en que yo vivía,
|
| Encontrando cada palabra tragada por una cuestión de orgullo,
|
| porque solo ahí te encuentro
|
| Y ahora me acuerdo de traerte de vuelta,
|
| Recuerdo las historias y el moretón en mi mano,
|
| Para contarte más sobre mí
|
| Por el tiempo que tuviste a mi lado.
|
| En mis noches, siempre densas, supongo que estás aquí,
|
| Parece que puedo atraparte ahora, para no dejarte ir,
|
| atraparte ahora, para no dejarte ir, porque ahora sé
|
| Ahora te escucho, ahora lo sé, ahora…
|
| Y desde lo alto de mi reserva sin sentido,
|
| Un día llegué justo a tiempo para despedirme
|
| Entonces llegué a los picos más altos del mundo, lo hice todo solo,
|
| Intenté darte las gracias por primera vez,
|
| Pero tal vez no grité lo suficiente.
|
| Y sabes cuando lloro y cavo dentro de mí
|
| Entonces busco los momentos en que yo vivía,
|
| Encontrando cada palabra tragada por una cuestión de orgullo,
|
| porque solo ahí te encuentro
|
| Y ahora me acuerdo de traerte de vuelta,
|
| Recuerdo las historias y el moretón en mi mano,
|
| Para contarte más sobre mí
|
| Por el tiempo que tuviste a mi lado. |