| Hay un lugar en el oeste llamado Texas
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| Hay una vaca llamada Texas Longhorn
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| Una especie de hombre llamado vaquero
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| Y Texas es donde nació
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| Él usa un par de viejos jeans rotos
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| Un sombrero arrugado y una camisa vieja desteñida
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| Y un par de viejas botas vaqueras medio gastadas
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| Pulido con esa buena tierra de Texas
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| Oh, le encanta atar y montar en su pony a lo largo y ancho
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| De vuelta en esas viejas llanuras del oeste de Texas
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| Y las flores de la pradera florecen para siempre
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| En los escalones de su casa en la gama
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| Y él pasea con su querida de ojos marrones
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| Por el camino de los sueños que tienen
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| Y si alguna vez tiene que despedirse de Texas, se despedirá de su alma.
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| Hay una gran extensión de tierra
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| Cerca del viejo Rio Grande
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| Donde el viento se precipita con un suspiro
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| Y las plantas rodadoras deambulan
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| En una tierra propia
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| Bajo un cielo azul claro del oeste
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| Y en esta tierra mística llamada Texas
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| El vaquero alguna vez será libre
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| Porque su alma será encontrada
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| En ese dulce suelo de Texas
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| Su corazón en la pradera ondulante
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| Oh, le encanta atar y montar en su pony a lo largo y ancho
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| De vuelta en esas viejas llanuras del oeste de Texas
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| Y las flores de la pradera florecen para siempre
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| En los escalones de su casa en el rango
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| Y él pasea con su querida de ojos marrones
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| Por el camino de los sueños que tienen
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| Y si alguna vez tiene que despedirse de Texas, se despedirá de su alma.
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| Ah, sí, y si alguna vez tiene que despedirse de Texas, se despedirá de
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| su alma |