| Para cuando terminemos de bailar
|
| En otro lugar, cariño, estarás mirando
|
| Y la noche es un río-torrente que nos destroza
|
| Simplemente la melodía nos entrelazó
|
| Fácilmente los lazos que nos unen
|
| Ruptura en fibrilaciones del corazón
|
| No grites ni te aferres al terror
|
| Cariño, eso es un error fatal
|
| Aferrarse a alguien que creías saber que era tuyo
|
| El despojo por desgaste es una condición permanente
|
| Que el miserable mundo moderno perdura
|
| Te alejas, te lleva una corriente
|
| Refugiado un vagabundo que deambulas;
|
| Te pierdes en tu camino, por lo que llegará a parecer:
|
| Ningún lugar en particular es el hogar
|
| Apartas la mirada, tu casa ha desaparecido
|
| El suéter que has estado tejiendo se ha desabrochado
|
| Vives a la deriva, y todo lo que temías
|
| Viene a ti en este mundo que se deshace
|
| Enchapados en cobre, clavados juntos, azotados por el clima del océano
|
| Está la Reina de los Exilios y nuestra madre puede ser
|
| De pecho hueco y con el corazón roto mirando a su querido difunto
|
| Porque sus hijos arrojados al mar
|
| A sus espaldas la gran tierra idílica de la justicia
|
| Para los pueblos del exilio se plantea hacer de la justicia propiedad privada
|
| Cariño, nunca sueñes que otra mujer podría
|
| haber sido tu madre
|
| Algún día puedes ser un refugiado
|
| Un refugiado, que huye de las guerras.
|
| escondiéndose de las bombas incendiarias que han lanzado;
|
| Eternamente un extraño al aire libre
|
| Desesperado en este mundo en ruinas
|
| Madre por tu abandono
|
| Hijos de tu vientre desalojados
|
| Concédenos refugio puerto consuelo seguridad
|
| ¡Déjanos entrar!
|
| Déjanos contarte dónde viajamos
|
| Cómo nuestras esperanzas nuestras vidas se deshicieron
|
| Qué mal recibidos en todos los lugares en los que hemos estado |