| A solo un paso del núcleo
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| Un pequeño paso para purgar el alma
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| Una visión más para romper
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| Oh, ven dulces sueños
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| Dulces ilusiones de un sombrío
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| Veo las víboras a lo lejos
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| Mientras vienen a darme de comer
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| Como te añoro, la fiebre de tu abrazo
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| Por el sabor del deseo
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| Un manto interminable de agonía
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| Pero aún me revolco en su eternidad
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| Veo las víboras a lo lejos
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| Mientras vienen a darme de comer
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| Nunca pensé que hoy podría soportar una luz
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| Cuando me desperté esta mañana me sentí como cualquier otra noche
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| Siento tu presencia cerca de mí
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| Y cada fibra de este cuerpo febril
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| Se alimenta de tu brillo delirante
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| Nunca pensé que hoy podría soportar una luz
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| Cuando me desperté esta mañana me sentí como cualquier otra noche
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| Tormentos del alma liberados en un instante
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| Un suspiro con los pulmones de un desgarrado
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| Y el corazón de un niño
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| como te anhelaba
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| Por la fiebre de tu abrazo
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| Por el sabor del deseo
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| Un manto interminable de agonía
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| Pero aún me revolco en su eternidad
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| Veo las víboras a lo lejos
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| Mientras vienen a darme de comer
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| Otra noche se ha asentado
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| Otro día había pasado
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| Otro llanto que derramé
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| Otra lágrima en la noche
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| «Ese es el camino largo para bajar al Edén», la oí decir cuando se fue.
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| «Pero, ¿cuál es el camino, qué debo saber antes de andarlo?»
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| «¡Que nada es seguro, sino incertidumbre!»
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| Nunca pensé que hoy podría soportar una luz
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| Cuando me desperté esta mañana me sentí como cualquier otra noche
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| Siento tu presencia cerca de mí
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| Y cada fibra de este cuerpo febril
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| Se alimenta de tu brillo delirante |