| Todas mis lágrimas se han ido
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| Solo queda frialdad
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| A la sombra de mi existencia
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| Detrás de estas paredes sin vida
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| Moscas muertas en rincones oxidados
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| Esta casa está sola
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| Como mi corazón sangrante
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| Entre el silencio y los fragmentos
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| Una vela quemada
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| El hedor de la despedida
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| En habitaciones vacías
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| Porque toda esperanza se ha ido de la ciudad
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| Ahora me iré para siempre
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| Hasta el fin del mundo
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| con alas rotas
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| Y con un millón de lágrimas en mis manos...
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| Así que camino hacia la oscuridad
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| Con las luces de la ciudad en mi espalda
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| Rodeado por la noche
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| El mejor momento para limpiar mi mente
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| A lo largo del camino a ninguna parte
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| Con incertidumbre en mis ojos
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| Buscando la gran respuesta
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| En quién o en qué me he convertido
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| A lo largo del camino a ninguna parte
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| Con incertidumbre en mis ojos
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| Para encontrarme de nuevo
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| En este laberinto mental de eternos desvíos
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| Con sonrientes puertas enrejadas
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| Donde acechan los miedos y las depresiones
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| Como lobos hambrientos por presa herida
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| Porque todas mis lágrimas las he llorado
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| Por tanta pena y dolor
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| Algunos fines son nuevos comienzos
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| Pero la oscuridad seguirá siendo la misma
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| Por el bosque más profundo de mi alma
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| Y el espeluznante pantano de los caídos
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| A través de vastas colinas de cráneos y huesos
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| La muerte está en todas partes
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| Y con la cara contra la tormenta
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| Tantas millas lejos de casa
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| Ahora todo parece tan claro
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| En este punto de no retorno
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| En el campo de batalla de mi pavor
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| Donde habitan todas las sombras
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| Estoy escuchando ecos de los muertos
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| En este infierno abandonado
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| Sin lágrimas en los ojos lúgubres
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| Paso a paso con pies y manos
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| A través de tragedias de la muerte de la vida
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| La muerte es el último grano de arena
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| Así que camino hacia la oscuridad
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| Con las luces de la ciudad en mi espalda
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| Rodeado por la noche
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| El mejor momento para limpiar mi mente |