| Oye, señora de la montaña, ¿puedes oír todo, todo el aullido?
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| Hola señora, creo que estoy sangrando, hemos estado caminando, apenas durmiendo
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| Y siempre miramos tan lejos, nos preguntan por qué y no podemos decir
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| Todo lo que sabemos es que tuvimos que irnos en segundos
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| ¿Puedes arroparnos, podemos decirte dónde hemos estado?
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| Y está a todo vapor destrozando por delante
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| Nacido y arrasado, nacido y arrasado
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| Es como si tuvieras un precio en tu cabeza
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| Nacido y arrasado, nacido y arrasado
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| Oye, señora del océano, ¿puedes sentir todo, toda la conmoción?
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| Solo estamos flotando, sin ir a ninguna parte, no nos van a salvar,
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| nos dejaron ahogarnos aquí
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| Y nos hundimos en el mar, y al final dejamos de ser
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| Y en su origen encontraremos una escalera que baja a lo divino
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| Donde un caballo que apenas puede caminar, espera que sus alas sean revividas
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| Y está a todo vapor destrozando por delante
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| Nacido y arrasado, nacido y arrasado
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| Es como si tuvieras un precio en tu cabeza
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| Nacido y arrasado, nacido y arrasado
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| Ves el caballo que vive en una cueva
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| Se acuesta en el suelo con sus piernas lisiadas
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| Sus alas están plegadas, se levantan suavemente
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| Con su vientre mientras respira
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| Esperando la víspera de la luna nueva
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| Solo para darle una noche más
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| Está bien, finalmente podemos ver la orilla
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| Y nunca más miramos hacia atrás...
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| Desde que vinimos a este mundo
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| Nacido y arrasado, nacido y arrasado
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| Nos han derribado a cada paso
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| Nacido y arrasado, nacido y arrasado |