| Lo desperté con un barril en la cabeza
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| Sus ojos bien cerrados preparándose para el golpe
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| Renunciando a su vida al metal sostenido
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| En la mano de otro hombre
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| Veinte días en una lluvia radiactiva de hormigón
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| ¿Qué vida tengo que tomar la tuya?
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| Oh, mi país, ¿no llamarás?
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| Los timbres suenan con cajas de huesos
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| Y desde los rincones desgarrados por la guerra de otra tierra
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| A una celda de prisión en mi propia
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| Castígame por no tomar tus órdenes
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| Pero no me encierres por no salir de mi casa
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| Tus palabras solo una maldita falacia
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| Un castillo de naipes que pintaste de blanco
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| Intentaste recrear Normandía
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| Pero inventaste la razón para luchar
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| Y ahora el aceite rojo se está derramando en la calle
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| Y tus ojos tan grandes para el vientre es débil
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| ¿No rechazarás esta moneda?
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| ¿O el dinero de sangre es solo dinero para ti?
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| ¿El dinero de sangre es solo dinero para ti?
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| Veinte días en una lluvia radiactiva de hormigón
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| Que vida tienes que tomar la tuya
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| Oh, mi país, ¿no llamarás?
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| Los timbres suenan con cajas de huesos
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| Desde los rincones desgarrados por la guerra de otra tierra
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| A una celda de prisión en mi propia
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| Castígame por no tomar tus órdenes
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| Pero no me encierres por no salir de mi casa
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| Veinte días en una lluvia radiactiva de hormigón
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| Que vida tienes que tomar la tuya
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| Oh, mi país, ¿no llamarás?
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| Los timbres suenan con cajas de huesos
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| Desde los rincones desgarrados por la guerra de otra tierra
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| A una celda de prisión en mi propia
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| Castígame por no tomar tus órdenes
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| Pero no me encierres por no salir de mi casa
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| Camilo
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| Camilo
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| Déjalo en paz
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| Camilo
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| Camilo |