| Es la temporada del polvo arrastrando viejas camionetas
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| Conchas arrastradas a tierra por los muelles
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| Así que cariño, ponte tus jeans azules, pon la radio a todo volumen
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| No esperes la hora de dar a luz a la duda
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| En la cosecha máxima de mordeduras de serpientes y retrospectiva desperdiciada
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| Cuando las verdades triviales se sientan al lado de las luces traseras
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| Cuando los guardabarros de cromo traquetean y zumban
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| Todo tallado en forma de libertad.
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| Esos puestos de mercado de pulgas en el mediodía completamente seco
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| A pesar de las bonitas señales, parece maldito y abandonado.
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| Y notas de trompeta lamentándose desde la tienda de dulces
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| Como una obra de arte de incómoda relación
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| El naufragio, el error, la lectura del tarot
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| En el calor del aire borroso estamos en el campo
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| Donde al coro del jubileo de las cigarras
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| Entre las nubes una vez nos quedamos dormidos
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| Las sirenas del astillero por esas ballenas abandonadas
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| Viejas madres cantando viejos cuentos oxidados
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| Al igual que los motores acelerando aullando el cielo alto
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| Sin embargo, el suyo nunca es un grito de guerra.
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| Así que seré tu amante ahora, descarado y brillante
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| Como la llamarada de un fósforo que encendiste en la noche
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| Aunque, ¿qué sabe un extraviado sobre lo sagrado y lo verdadero?
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| Pero siempre vendré a tu rescate
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| Oh señor, ¿no escucharás llorar a tus hijos?
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| Cantando sus alabanzas y sus aleluyas
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| no tengo mas palabras para describir
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| Un cielo vacío de azul hueco, sí
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| Entonces, ¿dónde está mi amante, mi luz de fuego?
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| La línea en el borde de la verdad y el rumor
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| Tomamos nuestros votos en el corazón de la noche
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| Éramos descarados y brillantes, cuando éramos descarados y brillantes |