| «Así que mientras arreglas tu cama
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| Entonces, mientras organizas los cajones
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| ¿Podrías escuchar los problemas que tuvo
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| ¿Con problemas tuyos?
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| ¿Y qué es esa nota que estás escribiendo ahí?
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| ¿Por qué me devuelves esto?
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| Esto fue un regalo de cuando nos conocimos
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| Cuando no estabas tan molesto»
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| Llamé enfermo de tu funeral
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| La vista de tu cuerpo me hizo sentir incómodo
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| No pude reconocer tu caparazón
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| Tu ramificación había llegado a su fin
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| De todo el peso que te hizo doblar
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| Y cuando trataste de arrojar tus hojas
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| Suspirabas por calor como decían
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| «Tu falta de amor por tu querido yo
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| ¡Nos está minando a todos aquí!
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| Traza tus raíces hasta el suelo
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| Resuelve los nudos por ti mismo»
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| Llamé enfermo de tu funeral
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| Ver a tu familia me hizo sentir responsable
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| Y encontré las notas que dejaste atrás
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| Pequeñas indirectas y gritos impotentes
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| Desesperado deseando terminar
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| Dijiste que estás atrapado en tu cuerpo
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| Y cada día más profundo
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| Te diagnosticaron que naciste así
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| Dicen que corre en tu familia
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| Un borrado consciente de los antecedentes de la clase trabajadora
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| Donde la desesperación gotea
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| Muleta química desequilibrada
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| Abre, traga
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| Dijiste «recuérdame por mí
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| Necesito liberar mi espíritu»
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| Llamé enfermo de tu funeral
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| (Llamé enfermo, llamé enfermo)
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| La tradición del cierre casi parecía imposible
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| (Llamé enfermo, llamé enfermo)
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| Nunca debí darte mi palabra
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| Ni un llanto, ni un sonido
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| Podría haber aprendido a nadar
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| Pero nunca enseñó a ahogarse
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| Dijiste «recuérdame por mí»
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| Te vi liberar tu espíritu |