| Vuela, vuela, mi flecha
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| Sobre el techo de la casa, hacia el cielo,
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| A través de la ventana abierta, a través del ruido del tranvía.
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| Vuela, no tengas miedo: hasta la mañana
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| Tu hermana no vendrá a ti
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| Mientras una curva se arrastra desde debajo de la pluma.
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| Otro piso; |
| las distancias se abrieron; |
| ya estás en camino
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| En los cables de los periódicos, en las caras que se aproximan.
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| Hermosa de noche la ciudad; |
| vuela, flecha, vuela,
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| Pero no te olvides de volver al amanecer.
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| ¡Vuela, vuela, mi flecha!
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| No se escucha ningún sonido debajo del vidrio,
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| Pero las flechas oscilan.
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| Captan el sonido
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| Ellos son la respuesta, querido amigo,
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| Por la continuidad de tu respiración.
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| Cuando la pluma dibuja la coda, todos se van a casa
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| Y el operador apaga la cinta.
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| Otra medianoche antes del amanecer en el cielo sobre la tierra
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| Vuela, vuela, flecha a través del ancho mundo.
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| Vuela, vuela mi flecha
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| De Saint Chartier a Shangri-La
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| Express, primera clase, sin billete.
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| Volar en túneles subterráneos
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| A través de las puertas con la inscripción "¡Abre!",
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| A través de las puertas en las que no hay "Entrada".
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| Y fuera de la ventana hay campos de trigo, pájaros y flores,
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| Y manchas solares en los claros.
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| Otro vagón, otro pueblo, decides bajarte,
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| Y, si tienes suerte, tomarás la vuelta. |