| Para cuando me lo dijiste, ya estaba claro que habías cambiado
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| Pero tu conciencia estaba limpia y tan blanca como una línea de cocaína
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| Mi espalda contra la pared de tu dormitorio
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| Estás hablando en círculos, tienes dos cigarrillos encendidos
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| Y no pude ocultar el miedo que tenía al verte tan extraño
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| No me malinterpretes, no tengo mala voluntad para ti.
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| Ha pasado tanto tiempo que pensé que siempre te conocería
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| Pero te has ido tan lejos
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| Arriba, donde el aire se adelgaza...
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| Cortas las cuerdas de la cometa
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| He visto mi nombre en las luces, he visto mi cara en los papeles
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| Pero mi vida civil, pasé diez buenos años esperando
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| Esperando por ti
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| Encantaste a la serpiente
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| Elegiste la tarjeta
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| Doblaste la cuchara
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| Un plano curvo, las formas cambian
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| Euclid está hecho para jugar al tonto, pero
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| No sé qué te hace eso
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| Y no sé si es real, pero
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| Pasé una década enamorado de ti
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| Y no puedo decir si estás aquí, porque
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| El hombre que conocí
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| No creo que él pueda oírme ahora
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| Tan mareado con la altitud
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| es demasiado lejos
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| ¿Quién soy yo para decirte que bajes?
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| Menos mal que mi paladar sigue prefiriendo un veneno legal
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| ¿Quién soy yo para decirte que bajes?
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| Siéntate y levanta una copa, una copa para decisiones fáciles
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| Quién soy yo, sí, quién soy yo, sí, quién soy yo
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| ¿Para decirte que bajes?
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| Anoche viniste a besarme en un sueño y cuando desperté
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| Que clase de tonteria es esta
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| Exhaló una bocanada de tu humo
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| Te he visto en tu mejor momento
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| Que mente, déjala arder
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| ¿Quién soy yo para bajarte a la Tierra?
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| Sí, ¿quién soy yo para decirte que bajes? |